TRIBUNA / CLAUDIA BRITO
Claudia Brito: "Las mujeres rurales, pese a ser tan productivas como los hombres en el campo, no disponen del mismo acceso a la propiedad de la tierra, a créditos productivos o a los mercados”
En el marco de la conmemoración del Día Internacional de las Mujeres Rurales , es bueno recordar que si no se mejoran las condiciones de vida de las mujeres que viven y trabajan en el campo no será posible cumplir las metas de desarrollo sostenible trazadas para el año 2030 . En América Latina y el Caribe más del 40% del trabajo en las zonas rurales está en manos de las mujeres . Sin embargo, son ellas las que sufren los efectos de las enormes brechas de género y la permanente feminización de la pobreza y la inseguridad alimentaria. Si tenemos en cuenta que la meta 2 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible es “Hambre Cero”, debemos considerar que el número de personas que la sufren ha crecido y que éste es un fenómeno que afecta más a las mujeres que a los hombres. Según los últimos estudios de la FAO, el 42% de las mujeres de América Latina y el Caribe sufrió inseguridad alimentaria grave o moderada, en comparación con el 32% de los hombres . La brecha de género también se observa respecto a la obesidad generada por precarias condiciones de vida. En 19 países de la región, la prevalencia de obesidad entre las mujeres es casi del 27% y supera en al menos 10 puntos porcentuales a la de los hombres. Durante la pandemia aumentó la proporción de mujeres que no recibe ingresos propios y se incrementaron las desventajas de las mujeres respecto al cuidado (actividad imprescindible para garantizar el bienestar de las personas con algún nivel de dependencia, como niños, niñas y adultos mayores), de forma que el tiempo dedicado a la alimentación, la limpieza y el juego recayó en una mayor proporción entre las mujeres que entre los hombres. Asimismo, las mujeres rurales, pese a ser tan productivas como los hombres en el campo, no disponen del mismo acceso a la propiedad de la tierra, a créditos productivos o a los mercados . FAO Claudia Brito Bruno. Si bien las cifras no son alentadoras, debemos destacar los esfuerzos que han hecho los países de América Latina y el Caribe para enfrentar estos desafíos a pesar de la pandemia, del contexto político internacional y de la difícil situación económica que atraviesa la región. Destaco países como Colombia, Paraguay, Nicaragua, Honduras y Perú, que han aprobado leyes de protección de derechos y medidas afirmativas para garantizar el derecho a recursos y servicios productivos para las mujeres rurales. También se debe destacar la promulgación de leyes específicas referidas al acceso de las mujeres a la tierra en Guatemala, Costa Rica, Bolivia, Honduras y Uruguay. Sin embargo, el desafío sigue. Debemos implementar estas leyes y articularlas con políticas y programas sectoriales, en particular de protección social y con sistemas de cuidado robustos, incorporando al sector privado para promover el empleo decente. La Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) trabaja permanentemente con ese norte, a través de la visibilización de las mujeres rurales en un trabajo colaborativo con países, lideresas, líderes y decenas de organizaciones, lo que ha permitido consolidar una plataforma regional de incidencia y cooperación por más y mejores políticas de empoderamiento de las mujeres rurales, indígenas y afrodescendientes. En los ocho años que restan para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, debemos redoblar nuestros esfuerzos para alcanzar estas metas, y para ello es imprescindible que las mujeres rurales, muchas de ellas en la economía informal y simultáneamente sostenedoras de sus hogares, puedan contar con las mismas oportunidades que los hombres . Si queremos alcanzar los objetivos que nos hemos planteado para el año 2030, no hay más receta que esa. (*) Oficial de Políticas, experta en Género y Sistemas Sociales e Institucionales de la Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe
22 octubre 2022 05:00